Nuevos pobladores
CRISOL DE ARTISTAS EN LOS SERRANOS
Una colonia de varios países europeos y EE UU se ha instalado en la pequeña localidad de Ahillas, a 12 kilómetros de Chelva
Manolo Portolés, Valencia. Diario Levante. Domingo 16 de Abril de 2009

En el término de Chelva, a doce kilómetros de esta villa de la serranía valenciana, y tras el pico del Remedio (1.053 m.), está la aldea de Ahillas (820 m.). Un lugar de absoluta paz, que ofrece una potente luz por la mañana, espectaculares atardeceres, mágicas noches bajo las estrellas, y nieve durante su crudo invierno. Pero quizás, lo sorprendente de Ahillas sea que entre sus escasos habitantes (12 en el censo del INE) conviva una colonia de artistas, de varios países, que poco a poco han ido fijando su residencia en esta aldea.
El primero en llegar a Ahillas fue el bilbaíno, de Portugalete, Paco Sainz, fundamentalmente escultor, que tras estudiar en su juventud Topografía y Arquitectura, decidió reorientar su vida hacia el arte en la Escuela de San Carlos de Valencia. Los materiales de Paco Sainz son la sabina, el mármol, las rocas, el bronce que los entremezcla con maestría, buena armonía y éxito. Las obras de Sainz viajan desde 1992 por todo el mundo, principalmente a Escocia y a los EE UU, y en los últimos años en especial a Chicago donde expone el flujo de ideas que obtiene en la aldea Ahillas, en conocidas galerías como Bertoncini, Collins FineArt, o Aldo Castillo.

Junto a Paco Sainz, la inglesa Lynda Haldane, pintora, que también estudió Bellas Artes en Valencia. Lynda, es una mujer que transmite paz y que refleja en sus lienzos una especial sensibilidad, en temas como el metro de Londres, el más antiguo del planeta, y la justicia; sí, Haldane, en acrílicos y óleos muestra magistrados togados y emplumados, con sus pelucas blancas, al puro estilo inglés, que Lynda reúne entorno a escenas de diálogo donde se aprecia a través de pícaras sonrisas, cierto aire de superioridad de una clase que tiene mucho por mejorar. En este ambiente amable, creativo, rodeados de olivos, almendros, carrascas, viñas, y un variado grupo de arbustos, viven también desde hace años, otra pareja de artistas franceses: Jean-Guy Lattraye y Sylvie Fournier. Ambos estudiaron en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de Arson de Niza (Francia), antes de licenciarse en Bellas Artes en la Universidad Politécnica de Valencia. Lattraye, escultor, utiliza en sus obras sabina, hierro, aluminio, plástico y hasta acero cirurgical, muy resistente, para construir espectaculares corazones, orejas o tetas de madera atravesados con metales, a modo de piercing; también inserta en sus construcciones anatómicas piezas procedentes de motores urbanos. Fournier, por su lado, pinta en óleos sobre lienzo y lápiz sobre papel, escenas cotidianas de su aventura en la aldea de Ahillas. Las obras de ambos se han podido ver en Valencia, Barcelona y París.
Completan este crisol de artistas ahilleros: Concha San Juan, pintora, licenciada en Filosofía y en Bellas Artes, paisajista del término de Chelva (pintura al temple y acrílica), becaria Erasmus y Leonardo, que expone en Valencia y Creta (Grecia); Vicente Ros Soler, fotógrafo, audaz cronista de todo el ecosistema serrano, montes, plantas, flores, atardeceresÉ expone en Valencia, Lisboa y Salónica (Grecia); Terri Lindbloom, profesora de Bellas Artes de la Universidad de Florida (Tallahassee, EE UU), becaria Fulbright, y especialista en instalaciones, sus materiales piedras, maderas, textosÉ, sus obras que descubren en ocasiones fuentes antagónicas, hacen que meditemos; y Stewart Lowe, el último en llegar a Ahillas, escocés, pintor y escultor, que cambió su vida de ingeniero y diseñador de prótesis por cultivar sus inquietudes artísticas en este microcosmos que constituye Ahillas y sus vecinos.
Esta aldea ofreció en su día, a todos estos artistas, un entorno envidiable, sus casas, su tierra, su brillo, el aire puro, sol, estrellas y nieve, soledad (en ocasiones pasan semanas sin verse unos a otros), y ellos desde hace seis años muestran sus obras en estos días de Pascua, del 11 al 20 de abril (de sábado a lunes, de 10 a 14 h y de 17 a 20 h), en una exposición abierta a sus vecinos y a todo el que quiera disfrutar de este territorio de la serranía. La muestra, aglutinada por la Asociación de Vecinos de Ahillas, cuenta además de los artistas de la aldea, con la presencia de otros invitados; en esta ocasión son las pintoras Isabel Cosín de Valencia y Simone Simons, holandesa afincada en Chelva, y el escultor madrileño Héctor Delgado Millán, que prepara su tesis doctoral sobre rocas.
Si el viaje a Ahillas, desde Chelva, es ya de por sí recomendable, con ascenso al Pico del Remedio, visitar esta exposición de artistas de relieve internacional es como interesante; añádase al periplo la posibilidad de adquirir obra a buen precio.
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Retrato de una aldea de origen musulmán
Llegando a la villa de Chelva, a la cual pertenece administrativamente esta aldea de Ahillas que antaño se llamo Aguillas, abandonamos la carretera CV-35 para girar al norte de la localidad, atravesando el sinuoso puerto del Remedio por la CV-346.
Otra opción, que ofrece la llegada es desviarse de esta carretera en dirección primero hacia Alcotas, y después a la Era Tare, parada obligada para descubrir la belleza del entorno de esta pequeña localidad. Ahillas que está localizada en una hermosa planicie, rodeada de montañas, fue fundada por inquietos musulmanes que extendieron las tierras de labor (secano) hasta las proximidades del Pico del Remedio. En la actualidad con una población entorno a las 70 personas en verano, tan solo una docena permanece en el invierno, la aldea está atravesada por un pequeño riachuelo que se transforma en plata vieja al atardecer.
El silencio, interrumpido con la llegada de las ovejas a su dormitorio, es una de sus principales características. La población posee un antiguo lavadero de origen románico todavía en uso y una pequeña ermita (1526), levantada sobre los cimientos de una antigua mezquita, y que fue reconstruida en 1594, dedicándola a San Juan Bautista en 1641; hoy la ermita tiene añadido un curioso porche metálico. Las fiestas de Ahillas se celebran a principios de agosto en honor a este santo. La localidad posee también una casa rural.

