Entrevista con el Fiscal de medio ambiente
JOAQUÍN BAÑOS: "TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS EN MEDIO AMBIENTE Y URBANISMO"
Fiscal de medio ambiente
La Galería de J. R. Seguí. Diario Levante, domingo 25 de Enero de 2009
Fiscal delegado de Medio Ambiente y Urbanismo, alerta sobre la falta de sensibilidad con el territorio y el desaforado urbanismo ilegal. Reconoce que no se cumplen las leyes, aboga por un desarrollo ordenado para poder salvar las comarcas del interior y recuerda que la principal oposición contra el plan de la Albufera es de los municipios que la bordean.
-¿Un fiscal de medio ambiente es un ecologista con toga?
-No. El ecologista tiene cierto matiz de posicionamiento político. Han existido y existen partidos verdes y nosotros aquí no estamos para hacer política sino que nos dedicamos a que se apliquen las leyes.
-¿Al menos tendrá una parte de su corazón verde?
-Los que estamos en la sección lo hacemos de forma voluntaria y llevando un incremento superior al resto de compañeros. Evidentemente, somos personas con inquietudes medioambientales.
-¿Su sección es la hermana menor de la justicia?
-Como la penuria de medios es en todos los ámbitos judiciales, pobres somos todos. Pero creo que nos tienen consideración. Dentro de las especialidades que se han ido creando somos los más privilegiados gracias a los medios estatales que tenemos y la coordinación que existe entre nosotros.
-¿Y socialmente son los grandes desconocidos?
-No sólo los fiscales medioambientales sino la fiscalía en general es la gran desconocida dentro de los operadores jurídicos. Todo el mundo sabe qué es una abogado o un juez pero pocos qué hace un fiscal. La mirada, a veces, se desvirtúa.
-¿Puede explicar su realidad?
-Ejercer la acusación cuando procede y pedir la absolución cuando corresponda. Buscamos que se apliquen las leyes.
-A veces se sentirán solos ante el peligro.
-Sí, a veces nos encontramos con poco respaldo de las administraciones a la hora de actuar. Nuestra labor es aplicar leyes. Determinadas situaciones pueden no gustarnos pero como fiscales hemos de dar respuestas a la legalidad.
-¿Qué cree que piensa la sociedad de su trabajo?
-No lo sé. Nos gustaría saber qué opina la gente de nosotros y también que supiera lo que hacemos. Poco a poco se va conociendo la perspectiva de nuestra sección. Por ejemplo, se ha ido incrementando el número de denuncias de particulares que han acudido buscando soluciones a sus problemas. Y eso implica que han tenido conocimiento de que existimos y podemos aportar soluciones.
-Su departamento fue pionero en el ámbito español. ¿Han cambiado los delitos o se ha empeorado?
-Han cambiado. El número de personas y el espectro de denuncias se ha ampliado considerablemente. Al principio sólo teníamos relaciones con la Guardia Civil y ahora el número de denuncias procede de muchos ámbitos.
-¿Cuantas denuncias tramitan al año?
-En 2008 incoamos 183 expedientes por denuncias contra el medio ambiente.
-¿Y de oficio?
-Estaríamos en torno a las ocho o nueve.
-¿Son bastantes o suficientes?
-Cada uno responde a un presunto delito.
-Pero seguro que se cometen al año quinientas infracciones, por poner un número.
-O dos mil. El número que le daba se refería únicamente a los que podemos absorber.
-¿El número en sí quiere decir que se denuncia poco o es que la sociedad no está sensibilizada?
-La sociedad está sensibilizada ante el oso polar o el asesinato de focas pero no en cuanto a los problemas cercanos. La gente no quiere un vertedero controlado cerca de su casa, cuando hacen falta. A la gente le interesa más tener fiestas en su pueblo que disponer de una red de saneamiento adecuada.
-Sea un poco más preciso.
-Pues que no hay conciencia ecológica más allá de determinados grupos ecologistas. Se nos llena la boca, pero no es verdad. Luego, la gente protesta cuando le recuerdas que se ha construido un chalé en suelo protegido y que debe derribarlo. Y más tarde, la gente aclama al alcalde que ha estado desecando el marjal...Eso pasó con Pego. Cuando tienes que cerrar una empresa porque está contaminando lo que encuentras no es apoyo de la población porque juegas con puestos de trabajo.
-¿Nos diferencia algo a la sociedad española del resto de Europa?
-No podemos compararnos con países más desarrollados porque en muchos de ellos no hace falta decirle a un señor que no mate un animal ya que se trata de una especie protegida. El ecologismo es de países desarrollados.
-Supongo de que el hecho en sí de que exista una fiscalía ya es significativo.
-Es que una cosa es lo que el ecologismo vende y otra ser ecologista. Si existe una fiscalía es porque ha existido una decisión política y porque quien ha adoptado la medida cree que redundará en beneficio político, porque luego la mayoría no actúa.
-Esa es la gran contradicción: los políticos crean leyes para que los jueces y fiscales las apliquen pero son los primeros en incumplirlas.
-Efectivamente. Tenemos unas leyes muy avanzadas, pero que no se aplican. -¿No será también que la sociedad avanza mas rápida que la propia aplicación de las leyes?
-Diría más bien que más rápidas que lo que la sociedad puede asumir. En materia ambiental existe una legislación europea muy importante cuyo núcleo duro son los países mas desarrollados de Europa. Si miramos el urbanismo, en Europa se impugnan nuestras leyes.
-¿Actualmente, el urbanismo descontrolado es el mayor problema?
-Ahora mismo es el mas importante, aunque en nuestro campo hemos ido por etapas. Hace nueve o diez años el tema de vertidos a cauces públicos era muy grave porque apenas se depuraba agua. Hemos avanzado en este campo, aunque lentamente. En el urbanismo, por un lado está la destrucción del litoral con macrourbanizaciones, que no es un tema penal sino político ya que mientras las urbanizaciones se hagan dentro de los planeamientos municipales no podemos hacer nada. Lo deciden los votos. Tenemos lo que merecemos.
-¿Y qué me dice del urbanismo ilegal?
-Que hay muchísimo. A poco que demos una patada sale un montón. A finales de año iniciamos una campaña de recogida de información sobre el urbanismo en los municipios. La ley valenciana determina que la competencia más importante es este ámbito es de los ayuntamientos y que las competencias de sanciones también recaen sobre los consistorios y la conselleria correspondiente. De los 268 ayuntamientos que nos corresponde sólo hay dos que están cumpliendo lo que dice la ley: Llíria y Chiva. Allí cada vez que detectan una construcción ilegal incoan un expediente sancionador.
-¿Y el resto?
-Pues nos estamos encontrando con muchísimos ayuntamientos que no tienen incoado ningún expediente lo cual, si todo fuera correcto, implicaría que en los municipios no existe ninguna construcción ilegal, algo que no es verdad. Encima, municipios de interior con territorio amplio son los que nos contestan que no tienen nada que sancionar cuando no es verdad y lo hemos podido comprobar a través de cartografía digital realizada con satélite.
-Está pintando un panorama que tampoco se logra entender.
-A veces tenemos la sensación de desanimo porque las cosas no funcionan como deberían de hacerlo. La fiscalía debe intervenir sólo en el último instante, cuando los remedios de la ley no han funcionado. La fiscalía no soluciona los problemas ambientales porque, como cualquier otra fiscalía, interviene cuando el mal se ha producido, algo que la gente no entiende o desconoce.
-Se amontona entonces la faena en delitos de orden urbanístico. -De las 183, 130 serían de delitos urbanísticos y 40 por delitos con el medio ambiente, cuatro por patrimonio histórico y otras tantas por flora y fauna.
-¿Si se pusiera delante del litoral mediterráneo qué pensaría?
-Para empezar no me bañaría, por lo menos aquí en Valencia, porque la cantidad de materia orgánica que echamos es...y por lo demás, no soy de playa sino de montaña. El litoral que tenemos es una lástima, da pena. Lo hemos destruido y lo poco que queda lo queremos destruir. Lo que es increíble, por ejemplo, es que en el plan rector de usos de La Albufera la mayor oposición sea de los ayuntamientos que la bordean con zonas vírgenes.
-¿Todo es cuestión de financiación?
- El problema es que los ayuntamientos se financian de la construcción y cuantos más apartamentos, más contribuciones y riqueza para el pueblo. La construcción da tanto dinero que hay pueblos pequeños que dan gusto. Sólo hace fata coger el Google y recorrer el litoral valenciano. Sólo queda una zona virgen entre Tavernes y Cullera y allí quieren construir el Manhattan y menos mal que se ha respetado hasta el Mareny....
-Es que a algunos alcaldes les gusta comerse sus montañas y no pasa nada mientras tengan coche oficial.
-Pero tenemos lo que tenemos y lo que nos merecemos porque hemos consentido esas actuaciones. Mucha gente viene aquí con denuncias y cuesta decirles que lo que se está haciendo es legal.
-Si tenemos leyes y no se cumplen qué habría que hacer ¿crear leyes más restrictivas?
-A corto plazo la solución sería que la administración autonómica o estatal tutelara las competencias de los ayuntamientos si constatan que no cumplen con sus obligaciones...Sabiendo que la costa está perdida, protejamos al menos las comarcas del interior o hagamos un desarrollo ordenado. En Zarra, por ejemplo, estaban construyéndose villas en suelo no urbanizable, pero presuntamente con la aquiescencia y la actuación directa de los responsables municipales. Si se demuestra que hay ayuntamientos que en cuatro años no han abierto un expediente sancionador quiere decir que lo que han practicado es dejación de funciones y si lo han hecho habrá que hacer algo.
-¿La fiscalía entrará a saco en el tema de urbanismo cuando tenga toda la documentación en sus manos? -
Es lo que pretendemos hacer. Ya se está viendo en algunos sitios. Está marcado por la fiscalía general del Estado. Esta semana la fiscalía de Sevilla ha dirigido acciones contra un ayuntamiento por estar cobrando contribuciones por chalés ilegales. ¿Cómo se explica? Yo no lo entiendo.
-¿En medio ambiente sucede lo mismo?
-Hemos avanzado. Aunque los ecologistas critiquen la energía eólica al menos aparece como una tecnología limpia. La cosa no va a peor. Ahora mismo el grueso de denuncias en medio ambiente continúan siendo vertederos incontrolados. No hay grandes reservas de flora y fauna en la provincia de Valencia, ni tenemos problemas serios con el empleo de cebos o furtivismo.
-¿Imagina una excavación petrolífera frente al Saler?
-Si se hace como debe, con una valoración de impacto seria y en condiciones...Lo que no podemos hacer es oponernos al desarrollo. Hay que buscar un equilibrio. Todos somos ecologistas pero utilizamos vehículos que consumen petróleo y contaminan.
-¿Con el resto de España, los valencianos nos diferenciamos en algo?
-La problemática es común, aunque haya alguna singularidad.
-Bueno, nosotros somos más ruidosos, tenemos aviones que sobrevuelan zonas urbanas, somos testigos del botellón...
-Muy ruidosos. Otro grave problema. Pero como somos ruidosos puntualmente no superamos la frontera del delito. Denuncias por ruidos sí que hemos recibido. El año pasado se abrieron diligencias por denuncias contra fallas, lo que sucede es que la existencia de un delito implica que haya un perjuicio constante y reiterativo. Aunque aquí, quizás, los falleros se hayan ido envalentonando y hayan superado el límite de lo tolerable. Las fallas de hace 30 años no tienen nada que ver con las de ahora. El botellón es otro problema de orden público serio, pero no alcanza un perjuicio, se queda en molestias.
-¿Por falta de medios no actúan más de oficio?
-Seguramente sí. -En Valencia tenemos varios asuntos que han levantado movimientos sociales: el solar de Jesuitas, Tabacalera, el Cabanyal
-En el caso de Jesuitas seguro que se acabará presentando una denuncia en esta fiscalía, pero si el planeamiento lo permite...En el caso de Tabacalera los informes nos decían que lo que se ha respetado era lo que tenía protección. Que hubiera estado bien respetar las naves laterales, claro, pero no es una irregularidad haberlas derribado. A partir de ahí, el resto es una acción política y hay que respetar la soberanía popular. Es como lo del Cabanyal...
-¿Y no será que las penas no son suficientemente duras?
-Son muy duras. Otra cosa son las pruebas, muchas veces difíciles de comprobar y con procesos complejos.
-Por lo menos el patrimonio se mantiene.
-No es lo mismo destruir que causar un daño. Pero no hay muchos delitos contra el patrimonio histórico. En patrimonio hay problemas en cuanto al pillaje en yacimientos, pero es que son difíciles de detectar y hasta 1985 el que se encontraba un tesoro tenía una parte de derecho sobre él. Así que, hasta ese momento todo lo aflorado está en manos privadas. Yo mismo colecciono monedas. La dificultad de la investigación es grande. El patrimonio no da muchos problemas y, por suerte, la Generalitat ha eliminado de internet el catálogo completo de yacimientos arqueológicos.

