LA AMENAZA EÓLICA SOBRE CANTABRIA
Por Javier Ceruti García-Lago, presidente de Cantabria Nuestra.
El Diario Montañes, viernes 1 de agosto de 2008
En 2001 se levantó la primera central eólica en la vecina provincia palentina. Los ayuntamientos de Barruelo de Santullán y Brañosera y varias juntas vecinales de esta comarca limítrofe con Cantabria accedieron "de mil amores" a que se instalaran 30 aerogeneradores en sus montañas. Esta dudosa y supuestamente ecológica central se construyó en un cordel con una altitud media de 1.450 m.
La empresa promotora y los embebidos consistorios vendieron la noticia "a bombo y platillo" como si de un auténtico maná salvador se tratara: puestos de trabajo, cobro de impuestos, pago de rentas anuales en fin, que la denominada central eólica de "El Pical" iba prácticamente, a solucionar los problemas ecónomicos y de empleo en esta comarca. A este proyecto se unieron peticiones de numerosas empresas que, surgidas casi de la nada merced a cuantiosas subvenciones públicas, pretendían instalar nada menos que 1200 aerogeneradores en la casi totalidad de la denominada Montaña Palentina. Numerosos grupos ecologistas, vecinales y de defensa del patrimonio se unieron ante este despropósito.
Hasta la propia administración regional se vió desbordada por el aluvión de peticiones que no dejaban "viva" ni una sola montaña del norte palentino 7 años después, la única central eólica en funcionamiento sigue siendo la de "El Pical". Las promesas se quedaron en nada, los puestos de trabajo brillan por su ausencia y los dineros recibidos por las juntas vecinales y ayuntamientos implicados, son migajas en comparación con los altos beneficios que sacan los promotores.
La destrucción del patrimonio arqueológico, natural y paisajístico ha sido y es, sistemático desde entonces. Para colmo, ni un solo kilowatio se queda en la zona afectada por la central
La propia administración autonómica castellanoleonesa ha reconocido su error y ahora son algunas de sus consejerías (medio ambiente y cultura) las que presentan alegaciones y recursos contra las peticiones que siguen realizando las empresas. Los alcaldes que en su día apoyaron tamaña felonía han pasado a la historia por ser los únicos en toda Palencia que vendieron su historia, su paisaje y su bosque a cambio de 30 monedas de ¿plata? yo más bien diría que de plomo
Y ahora le toca a Cantabria. Veo en los movimientos de la administración regional los mismos pasos que en su momento dió Castilla y León. Por un lado vendiendo "infinitos paisajes, grandes reservas y turismo de calidad" y por otro, permitiendo que nuestro incomparable marco natural, paisajístico, cultural y arqueológico se vea abocado a su destrucción. Señores del gobierno regional: todo está inventado. Fíjense en los molinos que han destruído para siempre la fisonomía de los valles norteños de Palencia y Burgos y reflexionen. O churras o merinas. O defendemos el turismo y la protección total de nuestro patimonio como "paraíso natural" o elegimos ser el "paraíso de la electricidad". ¿Quieren cumplir la cuota de energía renovable que nos toca? Muy bien, sigan apostando por la energía solar y por la instalación masiva de dispositivos de ahorro. ¿Qué quieren poner molinos? De acuerdo, pues a levantarlos en zonas industriales ya degradadas. Al fin y al cabo son eso: centrales de producción de energía. Los parques, créanme, son otra cosa.
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