Un vistazo a la cartografía de la Revisión del PGOU de Alpuente alerta de un hecho. Una superficie cercana al 20% de la extensión del término lleva el apelativo SNU de Protección Compatible Uso Especial de Producción Eólica. Incluye, claro, no sólo el lugar dónde se pueden ubicar los aerogeneradores. Incluye la llamada zona de afección, una zona de la que la población probablemente desconozca sus implicaciones, sencillamente porque nadie se lo ha explicado.

¿Una recalificación? El suelo sigue siendo no urbanizable, en efecto, de protección forestal en su caso, sigue siendo Lugar de Interés Comunitario o Paisaje Protegido ya en Aras, sigue llevando el nombre de Monte de Utilidad Pública, pero a partir de ahora se le añade lo de la compatibilidad eólica. Y ¿es realmente compatible?

A efectos prácticos esta “compatibilidad eólica” determina el uso de una amplia superficie, condiciona las políticas de paisaje o de reforestación. Sí, a efectos prácticos podemos hablar de una recalificación, o de una reclasificación para ser más exactos. No en vano, la empresa EYRA pasa a imponer sus condiciones, sus condiciones por un precio irrisorio. Y todo ello por un supuesto “interés público”.

Similar situación, aunque en menor superficie, encontraríamos en los términos de La Yesa, Aras de los Olmos, e incluso en Titaguas, a pesar que este último no albergará en principio aerogeneradores. Y no es una superficie cualquiera, ni en su cuantía ni en su valor, porque hablamos de parajes como la Muela de Sta. Catalina, la Muela del Buitre, Cerro Negro o La Ceja. Hablamos de sus mejores paisajes. En municipios, en los que se confía en el turismo rural como complemento a sus precarias economías, turismo de calidad se llega a decir, es preocupante.

Es la plasmación no sólo de la denominada Zona 7 del Plan Eólico Valenciano inicial, sino también de la peculiar Fase 2 tan celosamente urdida. Una ampliación que incrementa en 22 el número de aerogeneradores en Alpuente, 5 en La Yesa y 1 en Aras. El resultado final, 86 aerogeneradores en parques cuidadosamente fragmentados para eludir Estudios de Impacto Ambiental más exigentes y acogerse a mayores subvenciones.

¿Y todo esto por el Cambio Climático? Bueno, no se puede negar que estos parques contribuirán a producir energía sin emitir CO2, energía que por otra parte será consumida muy lejos de estos municipios. Pero convendría considerar un par de datos para valorar si este sacrificio, que recae exclusivamente en los municipios de interior, puede o no enmarcarse en una política energética responsable: las emisiones de CO2 en los últimos años crecieron un 85,86 % en la Comunidad Valenciana, debido en gran medida a nuestro modelo urbanístico y políticas de transporte, y tampoco hay la menor intención de cerrar la central nuclear de Cofrentes.

Estos parques contribuirán en efecto a obtener energía del viento, pero habrá que buscar otras razones, muy distintas a las del deseable desarrollo de la energía eólica, para entender por qué en este plan subvencionado con dinero público asegura con tan escasa solidez que solo en los municipios de interior hay recurso eólico, por qué faltan tantas cosas en sus Estudios de Impacto Ambiental, por qué se fragmentan los parques, por qué algo tan elemental y unánimemente aceptado como es el necesario equilibrio entre paisaje y aprovechamiento eólico ha sido obviado. Por qué en suma, la administración valenciana está siendo tan permisiva. Tal vez las razones tengan más que ver con astronómicos beneficios económicos, porque estos parques, así ubicados, de respetuosos con el medioambiente tienen bastante poco, de beneficiar a los municipios dónde se construyen nada.

El Plan Eólico Valenciano establecía un reparto de la carga de instalaciones eólicas en 15 zonas distribuidas en toda la geografía de la Comunidad Valenciana. . Determinaba también, en cada una éstas una Zona No Apta, atendiendo a sus valores medioambientales o paisajísticos. ¿Cuál es el motivo por el que a la empresa EYRA, adjudicataria también de la zona 14 (comarca de El Comtat), decide trasladar sus proyectos a la zona 7?

Curiosamente, la empresa, y no la Consellería a la que iba dirigida tal pregunta formulada en periodo de alegaciones, contesta de la siguiente manera:

“… parece conveniente reducir lo máximo posible los aerogeneradores a instalar en la Zona 14, ya que en comparación con la zona 7, se trata de un área con mayor presión demográfica y la integración de los parques de la Zona 14 en el ámbito económico de la comarca será complicada, ya que se trata de una zona con importante actividad industrial y con mayor aprovechamiento turístico y urbanístico, principalmente por su mayor proximidad a la costa.”

Curioso argumento, porque apenas cuatro años antes, para justificar sus proyectos en la comarca del Comtat, se leía el siguiente texto:

"El desarrollo que supondrá la implantación y puesta en marcha de los parques eólicos de la zona 14, impulsará las nuevas actividades productivas y por tanto, el empleo generado en estos municipios. Esto podría actuar como factor positivo a la hora de fijar la población, en una zona fuertemente deprimida desde el punto de vista poblacional. Los municipios afectados sufren actualmente una tasa de emigración notable y un continuo envejecimiento de la población, por lo que las obras de instalación de los parques eólicos generará una teórica demanda de empleo local, lo que conlleva un efecto positivo directo".

Espectacular desarrollo el experimentado por la comarca de El Comtat. En tan sólo cuatro años, según EYRA claro, esta comarca ha pasado de ser una zona fuertemente deprimida a tener una importante actividad industrial e importantes expectativas turísticas. ¿Y entonces, la comarca de La Serranía, municipios como Alpuente, Aras, Titaguas o La Yesa no tienen expectativas de turismo rural? Porque recientemente, la Consellera de Turismo afirmó justo lo contrario. ¿En qué quedamos? Uno lee las respuestas a las alegaciones presentadas y piensa que todo vale, que pueden afirmar lo que les venga en gana, tal cosa o justo lo contrario. Según convenga y según dónde, sin el menor rubor.

Más bien, el motivo de esta Fase 2, que transfiere parques desde la zona eólica 14 a la 7, tiene otra explicación. Por un lado, las 40.000 alegaciones presentadas y la negativa de los ayuntamientos de la comarca de El Comtat a aceptar que estas instalaciones se ubiquen en sus espacios Red Natura, suponen una no esperada complejidad difícil de superar. Por otro, la recurrente actitud de algunos municipios de La Serranía a aceptar con sumisión e ingenua credulidad cualquier cosa. Cualquier cosa, por inverosímil que pueda parecer. Inverosímil al menos para alguien que se haya tomado la molestia en conocer algo más sobre como son estos parques, como van a construirse, cuanto miden sus aerogeneradores o que ruido generan.

Porque ¿es creíble que 86 aerogeneradores en los mejores paisajes de Aras, Alpuente o La Yesa, van a contribuir a su desarrollo? ¿Es creíble que aldeas como Losilla, El Collado, El Hontanar o Corcolilla no van a ser gravemente afectadas? ¿Es creíble que un parque eólico en una zona boscosa no incrementa el riesgo de incendio o que una red de senderos presenten el mismo atractivo cuando sean reconvertidas en pistas para camiones y se levanten molinos a escasos metros?

Mucha ingenuidad, demasiada a estas alturas, teniendo el desastroso ejemplo de la comarca de Els Ports tan cerca. En realidad, cualquier cosa es creíble si se quiere creer, si no se hace el menor esfuerzo en informarse un poco mejor de las repercusiones que en realidad tendrán estas instalaciones, ubicadas donde se pretende, para el patrimonio, para las aldeas o para la futura economía.

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Artículo relacionado: Carta de la Coordinadora d'Estudis Eòlics del Comtat a los habitantes de Alpuente y La Yesa.