Eva María García, monitora Fundación Oxígeno en tres minutos
«Cuando vamos al campo nos olvidamos de escuchar»
por Virginia Redondo. El Norte de Castilla, Zamora, Domingo 17 de mayo de 2007
Fuente: Observatorio del Paisaje
El canto de los pájaros, delfines o ballenas ofrecen los mejores ejemplos de música relajante. Armoniosos sonidos, fruto de la naturaleza, que a menudo pasan desapercibidos para el oído humano. Educar a los más pequeños para que aprendan a escuchar cómo suena un bosque o un campo de cereales es el objetivo del taller de educación ambiental "Sonidos de la naturaleza", organizado por la Fundación Oxígeno. Una de sus monitoras, Eva María García, explica en estos talleres todas estas cuestiones.
-¿Por qué es necesario enseñar a escuchar los sonidos que ofrece la naturaleza?
-Cuando salimos al campo apreciamos su belleza, pero solo visual, no nos acordamos de otros sentidos como el oído. Vemos un paisaje natural y decimos: '¿qué bonito', pero nunca decimos: '¿qué bien suena!' Es importante escuchar porque muchas aves no se ven, pero sin embargo somos capaces de sentirlas si las escuchamos.
-¿En la naturaleza todo tiene su propio sonido?
-Sí, aunque no lo parezca, no es lo mismo escuchar una hoja caduca y otra perenne. Cada ánimal, árbol... todo suena diferente. Por ejemplo, los insectos son capaces de transmitir muchos sonidos diferentes que solo escuchas si prestas atención. En el taller de educación ambiental no pretendemos que los niños se aprendan todos los sonidos, sino que sepan escuchar el lugar donde se encuentran.
-¿Y no lo aprenden ya en clase de Conocimiento del Medio?
-No es lo mismo. Les enseñamos jugando, son clases amenas y divertidas. Ellos están más relajados porque vienen para aprender jugando, no traen libros ni tienen que memorizar nada para examinarse.
-¿Los niños sienten interés por estos temas?
-Sí, muchas veces nos sorprendemos de lo que saben. Tienen mucha inquietud, aunque también es cierto que los niños que participan es porque tienen interés en aprender.
Ver otros artículos archivados en "otras experiencias sobre el paisaje"


Es algo que aprecio de veras cuando voy al campo.
Además tengo que decir que algo que me molesta realmente de las ciudades es el ruido de los coches: casi no se oye otra cosa.
Saludos
Vivimos en una sociedad predominantemente visual, dónde el resto de los sentidos se han quedado dormidos. De hecho estamos perdiendo capacidad auditiva, y del olfato mejor no hablar.
A quien le guste las "teorías" que busque "paisajes sonoros" o Murray Schaffer, un compositor y teórico canadiense que allá por los 70 impulsó la investigación sobre nuestro entorno sonoro.
Por ejemplo, llamó "paisaje sonoro de alta fidelidad" a aquel paisaje dónde podemos identificar sonidos. Por ejemplo, en el medio rural, podemos identificar un pájaro, el sonido del agua, unas campanas, unas personas hablando... En el lado opuesto, en un paisaje de "baja fidelidad", una ciudad por ejemplo, apenas distinguimos nada, cualquier sonido es enmascarado por un ruido envolvente.