el bosque mágico de las travinas
por Alfredo Rubio Rubio

“Travina” como se llama en la zona, “sabina albar” como se llama castellanamente o Juniperus thurifera como se le denomina científicamente es una planta perteneciente a las Cupresáceas (familia donde se ubican además de las sabinas, los cipreses, los enebros y las tuyas). Esta planta suele extenderse por suelos poco profundos y pobres en nutrientes, secos y en general menos favorables para otras especies forestales, en zonas calizas con unas altitudes que sobrepasan los 1000 metros. Es una especie muy resistente a condiciones climáticas duras como las temperaturas extremas. Es una planta perenne con porte arbóreo, de ramitas cuadrangulares, de follaje azulado y escamoso, y de frutos con forma cónica-esférica de color azul blanquecino. Esta planta es muy longeva y puede superar los 15 metros de altura.

Los travinares en Alpuente se encuentran en la parte norte del término. La tala de muchos ejemplares ha causado que su número haya sido reducido hasta lo que hoy en día conocemos como simples vestigios de lo que en antaño fue. En el paraje de Cañada Pastores cerca de la aldea de la Almeza existen hoy en día unos pocos ejemplares milenarios, destacando entre ellos “La Juana", un ejemplar para el que hacen falta tres personas unidas por las manos para abarcar su tronco. La localización es un poco difícil, pues no hay señalizaciones. Os aconsejo a los lectores que deseéis ir, que no vayáis a la aventura sin saber el destino exacto.
Una posible solución de cara a la protección es adoptar este paraje como un “espacio natural protegido”. Los espacios protegidos suponen en la mayoría de casos una generación de ingresos para la población local. Puede haber conflictos con agricultores y ganaderos, pero a la larga sirve para que sea un instrumento generador y diversificador de las rentas, derivadas de la gestión del turismo atraído a esta área.

Las travinas son dinosaurios vivos hablando metafóricamente y actualmente no se les da la misma importancia que aquellos del jurásico. La madera de travina se ha usado como elemento constructivo para las casas de labranza, para la elaboración de barriles para vino, etc y sus hojas han servido de alimento para el ganado en época de sequía. En definitiva, las travinas nos han servido bien, ¿no es hora de que les devolvamos el favor?.
El paisaje peculiar de las travinas, a modo de ejemplo, recuerda una escena de la película de “El señor de los anillos”, no es broma, cuando la comunidad del anillo tiene el encuentro con los elfos del bosque. Es casi un paisaje mágico e irreal que tenemos que proteger para que las generaciones futuras también puedan gozarlo. Como diría Golum, “es nuestro tesoro”.


agradecido dijo
Hace tiempo que llevo leyendo en prensa que el sabinar de Alpuente se va a declarar Paraje Natural. Bien, ¡pero cuanto habrá que esperar!
21 Enero 2006 | 01:00 PM