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Categoría: rincones de Alpuente

Arquitectura en La Serranía

Hablemos de arquitectura

Un paseo por las calles y plazas de los núcleos históricos de La Serranía nos descubre, tal vez, la imagen más grata, más entrañable, de muchos de nuestros pueblos. Aquella en la que descubrimos su historia, su modo de habitar, en buena medida, su identidad.

Pero ¿qué es un núcleo histórico? En realidad, la alusión a lo histórico incluye amplios períodos, diversas expresiones del modo de habitar. En ocasiones de claro carácter rural, en otras, más cercano a lo urbano. Arquitecturas populares o palaciegas, modestas ermitas o iglesias arciprestales, antiguos barrios árabes, juderías, restos de murallas, antiguas tramas urbanas o remodelaciones barrocas.

No falta en el contexto académico, interés por la arquitectura tradicional, por la arquitectura rural y su relación con el paisaje o por la evolución de las tramas urbanas. No es poca la bibliografía publicada que aborda los sistemas constructivos de sus arquitecturas, sus tipologías o su urbanismo. Tampoco la legislación al respecto, leyes de patrimonio que instan a reconocer como Bienes de Interés Cultural o de Relevancia Local a construcciones singulares, civiles o religiosas, construcciones con valor histórico, arquitectónico o etnográfico. O leyes sobre el paisaje, que incluyen como patrimonio a reconocer y preservar, el paisaje urbano y su relación con su entorno.

Tampoco faltan referentes ejemplares de iniciativas públicas de conservación en geografías cercanas. Planes apoyados en metodologías ya conocidas y ensayadas, que acometen con rigor el análisis de su patrimonio arquitectónico. Que identifican de forma pormenorizada sus elementos y concretan su protección, afrontando también las necesarias reformas para actualizar su habitabilidad. Planes acompañados claro, de financiación, y que en ocasiones aprovechan el impulso para la recuperación de oficios, del tejido productivo, en definitiva, del empleo ligado a la rehabilitación

¿Pero cuánto de este interés por el patrimonio arquitectónico ha calado en La Serranía?

Al margen de notables actuaciones puntuales, que las hay, públicas o privadas, tal vez debiéramos indagar en las estrategias públicas de carácter general, ya que estas, se entiende, representan una inquietud colectiva, se espera encaucen actuaciones e impongan la necesaria disciplina urbanística. Y estas estrategias públicas, en primer lugar, quedan recogidas en aquellos documentos, Normas Subsidiarias, Planes Generales, Normas Urbanísticas,…en los que se confía la ordenación del territorio y la concreción de lo construíble. Segundo, en las iniciativas de divulgación, porque difícilmente algo como la deseable calidad arquitectónica puede apoyarse simplemente en cumplimiento de ordenanzas y normativas. Y tercero, claro, concretando el necesario apoyo económico.

Un repaso a las figuras de planeamiento vigentes de los municipios de La Serranía denota en general un escaso análisis de su patrimonio construido, ausencia de clasificación de las distintas tipologías y exiguos catálogos. Ninguna figura de desarrollo que contemple específicamente la protección o en su caso la reforma. Al menos en los actualmente vigentes. ¿Recogerán los actuales Planes Generales de Ordenación Urbana en tramitación una mayor atención al patrimonio arquitectónico y su relación con el paisaje?

Y si una mayor atención a los núcleos históricos se hace ya urgente, no menos lo es la exigencia de una mayor calidad en lo nuevo. Porque lo nuevo, las nuevas áreas urbanizadas, es también reflejo de un modo de habitar, un reflejo también de cultura. Porque en la mayor parte de núcleos de población, sus núcleos históricos se complementan con nuevas aéreas urbanizadas. En ocasiones justificadas, en otras de tal superficie reclasificada, malogrando su entorno más preciado, que es más que dudoso su interés público. En cualquier caso, ninguna razón justifica por el simple hecho de no actuar en “lo protegido”, de no actuar en el área del núcleo histórico, prestarle una menor atención. Más bien, estas nuevas áreas debieran ser oportunidad para resolver bordes urbanos, apoyarse en las trazas del paisaje colindante, resolver nuevos modos y nuevas exigencias del hábitat.

Tal vez, la nueva arquitectura debiera buscar continuidad en los valores de aquella llamada rural, tradicional o autóctona. Y hacerlo con la misma sabiduría constructiva, simple y eficiente, con similar adaptación al medio. Hacerlo, cuanto menos con similar sensibilidad por el lugar en el que se asientan. Continuidad que no necesariamente mimetismo, ni mucho menos reproducción aleatoria de imágenes supuestamente locales.

Porque en la definición del hábitat, en sus núcleos históricos y sus ampliaciones, cabe plantear intervenciones cuasi miméticas, rigurosas, ligadas a la recuperación de técnicas y oficios, también intervenciones basadas en aquello que llamamos reinterpretación tipológica, incluso arquitecturas claramente contemporáneas en edificios singulares capaces de estructurar la trama urbana. Cabe la búsqueda de nuevas expresiones del hábitat con una actualizada reflexión sobre lo rural, y tal vez una renovación del legado de aquella arquitectura popular. Y cabe también el mismo esmero en aquellas construcciones productivas, en las que la lógica prioridad funcional y económica, no debe ser excusa para obviar la integración en el paisaje ni su dignidad constructiva. Lo que no cabe, o no debiera tener ya cabida, es la arquitectura insensible, ni tampoco el tópico.

Porque cabría recordar que lo construido, es algo más que reclasificaciones, ingresos municipales o simples superficies útiles. Lo construido, la arquitectura, es reflejo de identidad, de una identidad colectiva.

parques eólicos zona 7

PLAN EÓLICO VALENCIANO - ZONA 7 / FASES I y II
Aras de lo Olmos - Alpuente - (Titaguas) - La Yesa

Información gráfica:

La FASE II se encuentra actualmente en período de información pública (y en período de alegaciones)

Descárgate el plano en pdf 

Próximamente se añadirá más información. Puedes ampliar la imagen pinchando sobre ella.

Estela funeraria de un rey de la Taifa de Alpuente

ESTUDIO, REPRODUCCIÓN Y RECONSTRUCCIÓN DE INSCRIPCIONES ÁRABES DE AL-ÁNDALUS

Estela funeraria de un rey de la Taifa de Alpuente

por Germán Moreno

Alpuente es un pueblo valenciano que ahora tiene unos 800 habitantes, pero en el siglo XI fue capital de un reino taifa (del árabe طَائفـَة , partido) surgido de la desintegración del califato cordobés, y fue tal su prosperidad que llegó incluso a acuñar su propia moneda. Entre los años 1030 y 1093 la dinastía reinante fue la de los Banû Qâsim (بَنـُو قـَاسِم).

Esta lápida pertenece al tercer rey de la dinastía que ocupó el poder en la Taifa de Alpuente, izz ad-dawlah Âhmad ben Muhammad ben Qâsim
(عِزُّ الدَوْلـَة أحـْمـَد بْن مـُحـَمّــَد بْن قـَاسِم).

Su abuelo fue el fundador de la dinastía, Nizâm ad-dawlah Abd Allâh ben Qâsim

(نِظـَام الدَوْلـَة عَبْد اللـَّه بْن قـَاسِم), al que siguió su padre, Yumn ad-dawlah Muhammad ben Abd Allâh
(يُمْن الدَوْلـَة مـُحـَمّــَد بْن عَبْد اللـَّه), segundo rey de este linaje.


DESCRIPCIÓN BREVE DE LA PIEZA ARQUEOLÓGICA

La pieza es una lápida o estela funeraria hallada en Alpuente, y actualmente -y desde el s. XIX- se encuentra depositada en el Museo de Bellas Artes San Pío V de Valencia, con el nº de catálogo 1482. Está realizada en mármol gris. El fragmento conservado mide aprox. 42 cm de anchura x 36 cm de altura x 7 cm de espesor y contiene algo más de la mitad de la pieza. La escritura es cúfica simple en relieve, con muy poca separación entre las letras, muy erosionada, e indica el 8 de octubre de 1055 (447 de la Hégira) como fecha de fallecimiento del mandatario árabe.

NUESTRA RECONSTRUCCIÓN EN MÁRMOL

Nuestra reconstrucción en mármol se ha basado en un plano realizado por la arabista y profesora de la Universidad de Valencia, Mª del Carmen Barceló Torres, publicado en su magnífica obra La Escritura Árabe en el País Valenciano - Inscripciones Monumentales (en vol. II, lám. XVIIa). También la traducción proviene de su obra (en vol. I, págs 153-154), e igualmente la fotografía de la pieza arqueológica (en vol. II, lám. XVIIb). Hemos mantenido la fidelidad al plano dentro de lo posible, aunque los elementos decorativos de la faja de enmarque no se han hecho porque, como puede verse, apenas si hay algunos trozos de cenefas aislados y rudimentarios, y lo más importante es el texto.

TRADUCCIÓN:

En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso. "¡Hombres!
La promesa de Dios es verídica. ¡Que no os extravíe la vida mundanal,
ni respecto de Dios, os extravíe el seductor!" Esta es la tumba del haÿib,
ªizz al-dawla Ahmad bn Muhammad bn Qâsim, ¡apiádese de él (Dios)
y refresque su lugar de reposo e ilumine su última morada! Falleció el diurno
del domingo a trece noches por pasar de raÿab del año siete
y cuarenta y cuatrocientos, dando testimonio que no hay más divinidad que
Dios, Único, que no tiene asociado y que Mahoma es el servidor Suyo
y Su Enviado.


PRONUNCIACIÓN APROXIMADA EN CASTELLANO:

Bismi llahi rrahmani rrahîm. Iaa aiuhâ nnâsu
inna wa'da llahi haqqun falâ tagurrannakumu lhaiâtu dduniâ
ua lâ iagurrannakum billahi lgarûr. Hâdâ qabru lhâyib
'izzu ddaulah Ahmad ben Muhammad ben Qâsim rahimahu
llahu ua barrada madya'ahu ua nauwara darîhahu tûffîa iauma
l-Âhadi li_zalâza 'ashra lailatan jalat min rayabin sanata sab'in
ua arba'îna ua arba'u ma'atin ua huua iaxhadu an lâ ilaha ilâ
llâh uauhdahu lâ sharîka lahu ua anna muhammadan 'abduhu
ua rasûluhu.


TEXTO EN ÁRABE MODERNO

بـِسِْم اللـَّهِ الرَّحْمَنِ الرَّحِـيمِ يَا أيّـُهَا النـَّاسُ

إنَّ وَعْـدَ اللـَّهِ حَقٌّ فـَلاَ تَغـُرَّنـَّكُمُ الحَـيَاةُ الدُنـْيَا

وَلاَ يَغـُرَّنـَّكُم بـِاللـَّهِ الغـَرُور هَاذَا قـَبْرُ الحَاجـِب

عِزُّ الدَوْلـَة أحـْمـَد بْن مـُحـَمّــَد بْن قـَاسِم رَحِمَهُ

اللـَّهُ وَ بَرَّدَ مَضْجَعَهُ وَ نَوَّرَ ضَرِيحَهُ توُفـّي يَوْمَ

الأحَدِ لِثـَلاَثَ عـَشْرَ لـَيْـلـَةً خَـلـَت مِـن رَجَبٍ سَـنـَةَ سَبْعٍ

وَ أرْبَعِينَ وَ أرْبَعِ مَائَةٍ وَ هُوَ يَشْهَدُ أن لاَ إلـَهَ إلاَ

اللـَّهُ وَحْدَهُ لاَ شَرِيكَ لَهُ وَ أنَّ مـُحـَمّــَداً عَـبْدُهُ

وَ رَسُولُهُ


CARACTERÍSTICAS DE LA PIEZA RESTAURADA:

•Placa de piedra: losa de mármol Crema Marfil de 42 cm de altura, 42 cm de anchura, y 3 cm de espesor. El acabado de la superficie es natural y tiene un peso estimado de unos 14 kilos.
•La talla: realizada artesanalmente en el estilo de la caligrafía original, cúfico simple en relieve (unos 3 mm de altura) del siglo XI.
•Disponibilidad de esta pieza: se trata de una obra única cuyo destino aún no hemos decidido.
•Otras lápidas y estelas funerarias: estamos interesados en hacer reproducciones de otras piezas arqueológicas similares en el futuro, así que aceptamos encargos en ese sentido. El proyecto más inmediato será una reproducción de la lápida hispanoárabe hallada en Xátiva en junio de 2004 (si alguien está interesado en tener una reproducción que nos avise).

AGRADECIMIENTOS

Quiero mostrar mi agradecimiento a Mº Carmen Barceló por sus aclaraciones y comentarios.
También agradezco a los foros de árabEspañol.org la ayuda prestada con la transcripción del cúfico antiguo y la pronunciación, y en especial a Muhammad Kanafani, webmaster de árabEspañol.org y moderador del foro de Lengua Árabe.
Asímismo quiero mostrar mi gratitud al Museo de Bellas Artes San Pío V de Valencia, por la completa información enviada sobre el estudio de la pieza.


Agradecer al Grupo al-Ándalus Siglo XXI y en particular a Germán Moreno, su atención y cortesía al enviar textos y documentación gráfica que permiten ilustrar una parte de la historia de Alpuente.

Las Eras.
le petit village de Las Eras.

por Jesús Carrión Olarte (publicado el 3 de enero de 2006)
más artículos sobre los rincones de Alpuente en la sección territorio, lugares, patrimonio, naturaleza,...

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A poco que abandonemos la Villa de Alpuente en dirección norte, encontraremos la aldea de las Eras o aldea del Obispo Hernández. Una población situada en el estrecho margen que deja la carretera y el Reguero, principal cuenca hídrica del municipio que recoge las aguas provenientes de Javalambre para aportarlas finalmente al río Turia.

Sus casas se asientan sobre firme roca, de inmejorable asiento para sus cimientos pero inútiles para el cultivo, preservando en suma las tierras fértiles para su explotación. Porque el origen de esta aldea, como el de las restantes que conforman el municipio, hay que buscarlo en la expansión agrícola iniciada en el siglo XVIII, y en su caso concreto a la colonización de la Hoya del Chopo, compartiendo la labor de sus tierras con las aldeas próximas de Baldovar y El Chopo, hoy abandonada.

El trazado de las calles evidencia su crecimiento por simple agregación de casas y corrales, sin planificación previa, condicionados siempre por la difícil orografía. Calles sinuosas donde aún se puede disfrutar de su arquitectura vernácula. Muros de mampostería, aleros o herrajes. Soluciones de su modo de construir, algunos de especial valor, otros mas simples pero que el tiempo las ha dotado de su especial pátina.

Entre ellas encontraremos la casa natal de D. Joaquín Hernández y Herrero (1808-1868), quien fue obispo de Badajoz y Segorbe y dió a la aldea su segundo nombre. Casa humilde y probablemente no el ejemplo más valioso de esta arquitectura, pero cuyo significado histórico reclama una mejor conservación.

En alguna de ellas, descubriremos la mano reciente del hombre. Obras de rehabilitación destinadas a mejorar las condiciones de las viviendas, la habilitación de corrales, o a transformarlas en alojamiento rural. Algunas realizadas con especial esmero, unas preservando las soluciones constructivas de su arquitectura tradicional, sus texturas y materiales, otras incorporando parcialmente lo nuevo como signo de lo contemporáneo, pero con igual rigor y sensibilidad y en las que no falta la aportación de lo vegetal como contrapunto a las rectas líneas de la arquitectura. Ejemplos de agradecer ya que no siempre las adaptaciones a las exigencias actuales de habitabilidad son satisfechas con el respeto que merece el lugar.

Pero lo que sin duda distingue a esta aldea es su colindancia al Reguero. Curso fluvial modesto y variable en su caudal, que a su paso por Las Eras discurre primero regando sus huertos, para luego volver a hundir su cuenca en un nuevo barranco que llega hasta la Villa de Alpuente.

Y precisamente el desnivel que proporciona este incipiente barranco, permitió a este asentamiento contar con un molino harinero. Actividad esta de la molienda ligada al cultivo del cereal, y que da fe de la relación económica entre la distintas aldeas. Lamentablemente de dicho molino del XIX solo queda testimonio de su balsa (lugar donde se almacenaba el agua) y su cubo (conducto que conducía la caída del agua hasta el cárcamo), sin que ninguna indicación facilite su localización.

También en este lugar de la aldea, donde convive lo natural con lo edificado, encontraremos sus rincones más bellos. Porque enfrentados a un denso bosque de chopos, y entre construcciones menores de corral, se levantan, asentadas sobre la irregular roca, audaces edificaciones con muros de considerable altura. Sólidos paños de mampostería de impecable factura, sin apenas huecos y trabados con sillares de notable tamaño.

Pero si deambular por lo urbano ofrece interesantes ejemplos de su arquitectura, también su entorno natural mas inmediato merece ser explorado.

Remontado el curso del Reguero, nos encontraremos con una sucesión de choperas, alternadas por agrupaciones de juncos, carrizo y espadañas. Un tranquilo paseo que nos conducirá finalmente hasta el acueducto del siglo XVI conocido como Los Arcos, construido en su día para llevar el agua de la Fuente Nueva y Marimacho hasta la Villa y declarado recientemente Bien de Interés Cultural.

A medio camino de este paseo, o quizás a su vuelta, podemos optar por ascender la Loma de Las Eras. Nos acompañará ahora una vegetación arbustiva, encontraremos corrales que nos recuerdan su pasado ganadero, y dirigiéndonos hacia el sur, obtendremos la imagen más espectacular de la peña sobre la que se asienta la Villa de Alpuente y su castillo.

Si por el contrario optamos por seguir desde la aldea el curso de las aguas del Reguero, opción difícil ya que sus antiguos senderos son hoy casi impracticables, nos adentraremos en la hondura del barranco. Un lugar donde sus charcas y remansos, debieran alimentar su riqueza natural y permitirnos también tomar un baño si no fuera porque la calidad de sus aguas no es que la sería deseable.
A unos quinientos metros, rodeado por impresionantes paredes verticales de roca caliza, las ruinas de nuevo molino de balsa nos recuerda que no hace mucho, progreso y respeto por la naturaleza no estaban reñidos. Mas adelante sus paredes se estrechan, y las aguas se precipitan en cascada, encaminándose hacia un nuevo barranco, este conocido como de Las Buitreras, Llegados hasta este punto, oyendo el rumor de la caída del agua y contemplando una vez más la impresionante mole de la Villa, debamos tal vez dar por finalizado nuestro recorrido.

Le petit village de Las Eras

À peu que nous abandonnons la Ville d'Alpuente en direction nord, nous trouvons le petit village de Las Eras, aussi connu comme aldea del Obispo Hernández (de l'Évêque Hernández). Une population qui s´etand dans la marge étroite qui laisse la route et le Reguero, principal cours fluvial de la municipalité qui recueille les eaux provenantes de Javalambre pour les apporter finalement à la rivière du Turia.

Ses maisons se déposent sur roche ferme, d'un siège parfait pour ses fondations mais inutiles pour la culture, en préservant en somme les terres fertiles pour son exploitation. Parce que l'origine de ce village, comme celui des restantes qui conforment le territoire d’ Alpuente, il faut le chercher a l'expansion agricole initiée au XVIIIème siècle, et dans son cas concret à la colonisation de La Hoya del Chopo , en partageant le travail de ses terres avec les villages proches de Baldovar et de El Chopo, aujourd'hui abandonnée.

Le tracé des rues met en évidence sa croissance par une agrégation simple de maisons et de cours, sans une planification préalable, conditionnés toujours par la difficile orographie. Des rues sinueuses où l´on peut encore jouir de son architecture rurale. Des murs de maçonnerie, d'auvents ou de ferrures. Solutions de sa manière de construire, certains de valeur spécial, autres plus simples mais que le temps les a dotées de sa patine spéciale. Entre celles-ci nous trouverons la maison natale de D. Joaquín Hernández y Herrero (1808-1868), qui fut évêque de Badajoz et de Segorbe et a donné au village son deuxième nom. Une maison humble et probablement non l'exemple le plus précieux de cette architecture, mais dont sa signification historique réclame une meilleure conservation.

Dans certaines d'elles, nous découvrirons la main récente de l'homme. Réhabilitations destinées à améliorer les conditions des logements, l'habilitation de cours, ou à les transformer en logement rural. Certains réalisées avec un soin spécial, les unes en préservant les solutions constructives de son architecture traditionnelle, ses textures et ses matériels, les autres en incorporant partiellement le nouveau comme signe du contemporain, mais avec une rigueur égale et une sensibilité dans laquelle il ne manque pas l'apport du végétal comme contrepoint aux lignes droites de l'architecture. Des exemples de remercier puisque pas toujours les adaptations aux actuelles exigences d'habitabilité sont satisfaites avec le respect qui mérite le lieu.

Mais ce qui sans doute distingue ce village s´est sa proximité au Reguero. Un cours fluvial modeste et variable, qui à son pas par Las Eras s'écoule d'abord en arrosant ses vergers, pour tout de suite recommencer à plonger son bassin dans un nouveau ravin qui arrive à la Ville d'Alpuente.

Et précisément la dénivellation qui proportionne ce ravin naissant, a permis à ce village de disposer d'un moulin de farine. Activité celle-ci de la mouture liée à la culture de la céréale, et qui fait foi de la relation économique entre les différents villages. Regrettablement de ce moulin du XIX eme reste le témoignage de son radeau (un lieu où l'eau était accumulée) et son cube (le conduit qui conduisait la chute de l'eau jusqu'au cárcamo), sans qu'aucune indication ne facilite sa localisation.

Aussi dans ce lieu du village, où coexiste le naturel avec l'édifié, nous trouverons ses plus beaux coins. Parce qu'affrontés à un bois dense de peupliers, et entre des constructions plus petites de cour, ils se lèvent, assises sur la roche irrégulière, les constructions audacieuses avec murs de hauteur considérable. Murs solides de maçonnerie de facture impeccable, sans à peine des creux et joints avec pierres de taille remarquable.

Mais si déambuler par l'urbain offre des exemples intéressants de son architecture, aussi son environnement naturel le plus immédiat est méritant d'être exploré.

Remonté le cours du Reguero, nous trouverons une succession de peupleraies, alternées par des groupements de joncs, de roseau à balais et de massettes. Une promenade tranquille qui nous conduira finalement jusqu'à l'aqueduc du XVIème siècle connu comme Les Arcs, construit pour porter l'eau des sources de la Fuente Nueva et de la Marimacho jusqu'à la Ville et déclaré récemment monument d'intérêt.

À un demi-chemin de cette promenade, ou bien à son retour, nous pouvons choisir de monter la colline connue comme Loma de las Eras. Nous il accompagnera maintenant une végétation arbustive, nous trouverons des cours qui nous rappellent leur passé d'élevage, et en nous dirigeant vers le sud, nous obtiendrons l'image la plus spectaculaire du rocher sur lequel est construit le chateaux d'Alpuente.

Si au contraire nous choisissons de suivre depuis le village le cours des eaux du Reguero, option difficile puisque ses anciens sentiers sont aujourd'hui presque impraticables, nous nous enfoncerons dans la profondeur du ravin. Un lieu où ses mares et ses étangs devaient nourrir sa richesse naturelle et aussi nous permettre de prendre un bain s'il n'était pas parce que ses eaux n´ont pas a nos jours la qualité qui serait désirable.

À environ cinq cents mètres, entouré par des impressionnants murs verticaux de roche calcaire, les ruines d´un autre moulin nous rappelle qu'il n'y a pas longtemps, progrès et respect de la nature n'étaient pas contraposés. Plus loin ses murs se rétrécissent, et les eaux se précipitent dans une cascade, en se dirigeant vers un nouveau ravin, connu comme de Las Buitreras, Arrivés à ce point, en entendant la rumeur de la chute de l'eau et en contemplant encore une fois l´ impressionnant rocher de la Ville, devons donner peut-être par terminé notre parcours.

música: Variaciones Goldberg.Aria (J.S.Bach / Glenn Gould)-The Glenn Gould Editions-1956 Sony Music

Alpuente en otoño

Dicen que Dios era pintor. Lo dicen claro, los pintores, cuando descubren un paisaje que sin pretenderlo supera, en composición y riqueza cromática, la mejor de sus obras. La naturaleza supera, como la realidad a la ficción, al lienzo más elaborado.

Y suelen pensar en la primavera como la estación del color. En nuestros paisajes será el momento de los almendros en flor y de los verdes en los campos de cultivo. Pero hay en Alpuente una estación que la supera en variedad de colores y espectacularidad: el otoño.

En estos días, en los que las hojas de los álamos viran del verde al amarillo, regálese un paseo tranquilo desde la bella aldea de Las Eras hasta el acueducto. Siga el curso del Reguero y deje despertar sus sentidos. Disfrute del penetrante olor del membrillo, del sonido de las hojas y del baile del carrizo agitado por el viento.

Abra sus ojos a la variedad de verdes y amarillos que le ofrece el álamo blanco y el chopo, al rojo imposible del zumaque. Diríjase luego hacia las aldeas de la Almeza o la Canaleja. Explore carreteras o caminos, disfrutando del peculiar mosaico que forman sus viñedos.

No se descuide si quiere participar de este espectáculo efímero. Si Dios es pintor, cada año deja verse unos días en Alpuente, en otoño.

a un amigo

¿Quién, entre los ya entrados en años, no recuerda aquellos momentos en los que toda la familia se reunía para ver un nuevo capítulo de “El Hombre y la Tierra”? ¿Quién no recuerda a Félix Rodríguez de La Fuente?

Fue él, el amigo Félix, quien con su incansable entusiasmo, nos introdujo en el mundo del lirón careto, del abejaruco, del lince ibérico y del lobo. Fue él quien nos acercó a nuestros propios bosques y ríos. No fue el primero, sin duda, en defender los valores de la naturaleza, pero sí el que por primera vez abriera a ella el corazón de buena parte de españoles.

Tú, viejo amigo, decidiste seguir sus pasos, y defender también los valores que él defendió. Claro que no gozaste de su popularidad ni tenías su carisma. A ti te tocó la peor parte, defender la conservación de la naturaleza en cada rincón, allí donde la naturaleza era agredida, allí donde su conservación se contradecía con otros intereses. Fueron tiempos difíciles para ti, tiempos en los que tu postura era rara vez entendida.

Poco a poco, tu mensaje fue abriéndose paso. Con el tiempo también tú adaptaste tu discurso. Incorporaste a tu defensa un desarrollo económico posible y hoy ya no parece haber nadie que no se declare ecologista. Pero hoy que ya creemos hablar con normalidad de aquellas cosas que tanto nos repetías, de sostenibilidad, ecología, medioambiente, tú, siempre vigilante, aún sigues siendo necesario.

Desde aquí, desde estas páginas de paisajes, de geografía rural, de patrimonio etnográfico y natural, como íbamos a olvidarnos de ti. Tú allanaste el camino y sigues en tu empeño por protegerlos. Hoy, amigo ecologista, estas líneas van por tí.

Los jardines de Abú Sa'id

por Jesús Carrión Olarte

Si hay un periodo histórico del que la Villa de Alpuente pueda enorgullecerse, este es sin duda el que transcurre bajo el dominio del Islam, especialmente en su periodo como reino taifa. Aunque de origen romano, Alpuente debe su morfología a nuestros antepasados árabes. Sin duda dos fueron los motivos para elegir este lugar para asentarse: la existencia de la impresionante peña rocosa sobre la que situar un inexpugnable castillo y la de una fértil ladera que transformada en huertos, serviría de sustento a su población.

Un poco de historia

Tras la muerte del profeta Mahoma en el año 632, sus sucesores inician una vertiginosa y feroz expansión, conquistando Palestina y Persia, Egipto, la gran ciudad de Alejandría, La Meca, La India, el norte de Africa, Constantinopla y Sicilia. En el 711 comienza el dominio árabe de nuestra península que no concluirá definitivamente hasta el 1492 con la reconquista de Granada. Cien años después de la muerte del Profeta , en el 732, el avance del Islam hacia el norte de Europa es detenido por el ejército franco de Carlos Martel cerca de los Pirineos. A partir de esta fecha, y durante un largo período, nuestra cultura, bajo el nombre de al-Andalus, tomaría una senda distinta a la del resto de Europa.

Con respecto a Alpuente puede considerarse que fue tomada por los árabes entre los años 712 a 714, años en los que lo fueron las ciudades próximas de Valencia, Albarracín o Zaragoza. El dominio árabe perduró en Alpuente hasta el 1240, siendo conquistada por Jaime I.

El esplendor de al-Andalus

Consolidado el nuevo imperio, pronto la primera furia guerrera dejo paso a una época de esplendor cultural, asimilando y desarrollando la de los pueblos conquistados. Un clima de mestizaje, de tolerancia cultural y religiosa, en el que la búsqueda del conocimiento y su enseñanza hicieron de al-Andalus y de su capital Córdoba, un centro de referencia del saber.

Sobre la participación de Alpuente en este clima, pocas referencias pueden aportarse, salvo las de su periodo en el siglo XI como reino taifa . Este periodo supuso para el conjunto de al-Andalus una época de caos político, de disgregación y debilitamiento militar que no tardaría en ser aprovechado por los reinos cristianos, que por entonces ocupaban ya el tercio norte de la península. Sin embargo la descentralización del poder, las ansias de emular el esplendor de Córdoba, y la rivalidad, no sólo militar, entre los distintos reyes, dio lugar a un nuevo florecimiento cultural especialmente importante en levante. Sus príncipes se hacían rodear entonces de astrónomos y poetas, médicos y traductores, músicos, botánicos, fílósofos ó matemáticos.
Como reino taifa y bajo la dinastía Banu Qasim, puede asegurarse que Alpuente participó activamente, aunque de forma modesta, de la cultura andalusí, y tal vez fuera este el periodo de mayor desarrollo cultural que haya conocido.

"Que había aquí una asamblea literaria de hombres versados en todas las ciencias, un alcázar donde residía toda suerte de excelencias, una mansión de toda elegancia y pulcritud, una morada de todo honor y dignidad: la corte del ilustre y honrado Abú Abdaláh ben Cásim, señor de Alpuente."

Paisajes y jardines de al-Andalus

Entre las expresiones más notables del mundo andalusí cabe referirse a la cultura de los jardines, su concepto del paisaje y su relación con la naturaleza.
El Corán utiliza reiteradamente la palabra al-channa (jardín) para referirse al Paraíso. Pensemos que los pueblos que acogieron en primer lugar el Islam vivieron sobre suelos áridos, con altas temperaturas y escasas precipitaciones que dificultaba los cultivos. Es comprensible que se identificase el Paraíso con la imagen grata de un jardín. Para el musulmán el paraíso coránico es tal y como aparece revelado, y dicha revelación recoge continuas referencias al agua, a las delicias de sus sonidos, a la vegetación que surge de ella y sus frutos, a sus colores y aromas, y la sombra que proporciona.

"Anuncia la buena nueva a los que creen y obran bien: tendrán Jardines por cuyos bajos fluyen arroyos. Siempre que se les dé como sustento algún fruto de ellos, dirán: "Esto es igual que lo que se nos ha dado antes". Pero se les dará algo sólo parecido. Tendrán esposas purificadas y estarán allí eternamente"
Corán (sura 2, aleya 25)

¿No veis el agua que Alá ha hecho descender
del cielo
y por medio de ella, todo verdea sobre la tierra?

Corán (sura 22, aleya 63)

Él es Quién ha hecho bajar para vosotros agua
del cielo.
De ella bebéis y de ella viven las plantas con
las que apacentáis.
Gracias a esa agua, hace crecer para vosotros
los cereales,
los olivos, las palmeras, las vides y toda clase de frutos.

Corán (sura 16, aleya 10-11)

El jardín islámico debe su razón de ser a la idea de paraíso descrito en el texto coránico, base religiosa y política, moral y cosmogónica para el musulmán, pero se materializa adaptando la tradición de los jardines persas y los elementos arquitectónicos romanos. Del jardín persa denominado chahar bagh toma su esquema formal cuatripartito, su estanque central, sus canales y caminos ligeramente elevados con respecto a los cuadrantes destinados a las plantaciones, el "riego a manta", gran parte de las especies vegetales, los pabellones para el recreo y el refinamiento y suntuosidad de la cultura sasánida. De Roma, las fuentes con surtidores, los pórticos y columnatas, los suelos pavimentados y la tipología de patio jardín.
El jardín árabe es por tanto y en primer lugar expresión terrenal del paraíso prometido, pero también signo de status y refinamiento.
A su función estética, al placer de la vista y el olfato se unió el deseo de su aprovechamiento agrícola, legándonos las técnicas de regadío aprendidas de los pueblos de Mesopotamia.

Introdujeron la al-brika (alberca) cuya función era la de servir de depósito de agua para luego ser distribuídas por las acequias (del árabe al-saqiya). El wikalat al-saqiya o "gobierno de la acequia" era la institución encargada de velar por el reparto justo y ordenado de este bien divino, predecesor del Tribunal de las Aguas de Valencia.
Los jardines sirvieron a la introducción de nuevas especies llegadas de Persia, la India y Mesopotamia, como el arroz, el azafrán, los bananeros, las espinacas, las moreras, buena parte de los cítricos, las palmeras datileras, los melocotoneros, melones y sandías, la alcachofa, la albahaca, el sésamo y un largo etcétera. Sirvieron también de farmacopea desarrollando los conocimientos del griego Dioscórides.

En el conjunto de los espacios irrigados debemos distinguir el bustan o munya, espacio situado extramuros en ocasiones ligado a alguna al-munya, propiedad de la realeza o de algún alto funcionario. En algunos casos llegaban a ocupar una gran superficie y su finalidad era económica a la vez que estética y experimental, a diferencia del yanna donde prevalecía la finalidad productiva.
Tal fue el gusto por los jardines, por la naturaleza, por el deleite en sus placeres, que en el marco de las almunias (residencias campestres de los nobles) llegó a inspirar un movimento literario de influencia persa. El género lírico rawdiyyat aludía a los jardines en general, y el nawriyyat especificamente a las flores. De ambos, el valenciano nacido en Alcira, Abu Ishaaq Ibrahim Ibn Jafaya (1058-1139), apodado al-Yannan ( el jardinero) fue uno de sus más notables exponentes.

                          A la brisa se entrega el alhelí
                          en un confidencial susurro.
                          La oscuridad intensifica su fragancia
                          y se esparce en la noche
                          para revelar su secreto.
                          Al atardecer se va deslizando
                          en busca de su amor allende las tinieblas,
                          mas se recoge al amanecer
                          como si asomase el alba a vigilarle.

                                 La brisa y el alhelí. Ibn Jafaya

                          El jardín ha levantado sobre nosotros
                          una cúpula de rociado ramaje,
                          mientras las copas, como estrellas,
                          giran en nuestras manos.
                          En torno a él, una acequia
                          le hace parecer una hermosura
                          ceñida por la cintura.
                          Sus flores son luces
                          que atraviesan el jardín sombrío.

                                 El jardín, una hermosura. Ibn Jafaya.

El jardín árabe es, en resumen, huerto productivo, laboratorio botánico, jardín mítico y fuente de inspiración poética.
Tras la marcha de los árabes, una nueva aristocracia marcaría los designios de la península. Tal vez los largos años en el campo de batalla conformaran un carácter poco amante de refinamientos, por que lo cierto es que, salvo excepciones, el interés por el saber, la poesía o la filosofía pasarían a un segundo plano. Pese a ello, la jardinería árabe tuvo cierta continuidad en manos de las expertas manos mudéjares, pero en expresiones ahora recluídas a los ámbitos cerrados de monasterios y palacios. Perdió por tanto vinculación con el entorno y utilidad pública. Y suerte que no se perdió completamente su legado, ya que de existir una aportación a la disciplina de la jardinería, de la que por nuestra podamos presumir, esta es sin duda la que tiene su origen en nuestro pasado andalusí.

Los jardines de Alpuente

Pocos son los restos que aún perduran del periodo en el que Alpuente fue árabe y apenas pueden darnos una idea aproximada de su configuración urbana y de su relación con el entorno. Conservamos la Aljama sede de la alcaicería y atarazana. Del castillo, conservamos sus trazas y aun podemos distinguir su Torre del Homenaje, aljibes y cisternas. Conocemos el trazado de la muralla que protegía la medina y que llegó a tener catorce torres. Sabemos también de la localización de la Mezquita Mayor.
A falta de testimonios más concretos, solo podemos completar su imagen estableciendo un paralelismo con el urbanismo musulmán de otros asentamientos coetáneos mejor documentados. Pero dejemos para otro momento especular sobre lo que pudieron ser su alcazaba, sus mezquitas dentro y fuera del recinto amurallado, sus baños, públicos o privados. Ya en el arrabal sus hornos, mesones, tejares, alfares, tenerías, sus casas con patio y su necrópolis.

Centrémonos en imaginar algo que para Alpuente puede tener hoy una utilidad directa para su desarrollo: tratemos de reconstruir la imagen de como fue la relación de lo urbano con su entorno. Para ello traslademos a nuestra Villa imágenes de los palacios y jardines taifas de al-Mukarram y al-Mubarak en Sevilla, del palacio de la Aljafería de Zaragoza, de los palacios del rey al-Ma´mun de Toledo, de los jardines de los reyes taifas de Almería. Maticemos, claro, la suntuosidad, la extensión de sus jardines y riqueza de sus materiales, pero apliquemos su misma sensibilidad en el uso de la vegetación, del agua, el tratamiento de las vistas, por que sin duda estarían presentes en la configuración de su paisaje.

Imaginemos una al-munya en un lugar próximo a la actual Villa, donde contemplar desde sus jardines aterrazados el castillo y toda la medina. Aguas cristalinas corren por sus acequias o se almacenan en sus albercas. Aguas sonoras y aguas mansas en las que la arquitectura se refleja. Alineaciones de cipreses y almendros acompañan su geometría o enmarcan vistas. Aromas a jazmín y fresca sombra de higueras y nísperos. Lirios, rosas y alhucemas. Los jardines tienen continuidad en el yana (actuales huertos). Un espacio irrigado, dedicado al cultivo productivo de hortalizas, frutales, plantas aromáticas y medicinales. Pasear por ellos constituye igualmente un verdadero placer para los sentidos. Allí donde el agua es más escasa se dedican las tierras al cultivo de variedades de la vid: al-zabib o acebibe, asali o uva melar, muski o uva moscatel, al-'aris o uva de parra. En el arrabal, casas humildes en las que no faltan patios, y en la medina jardines de palacio y patio arbolado de la Mezquita. Miradores a la Hortichuela y a los huertos permiten contemplar el paisaje en toda su extensión.
Tal vez fuera Abú Sa'íd el último en disfrutar de este rico vergel. Tras la reconquista cristiana, una nueva sensibilidad se instalaría en nuestras tierras. No hay motivo alguno para a priori, poner en cuestión las sucesivas transformaciones urbanas que a lo largo de los siglos se sucederían. Sustituciones de edificios, ampliaciones, adaptaciones de sus fachadas a estilos en vigor o crecimiento urbano son parte también de su historia. Pero caso bien distinto es cuando en estas transformaciones se olvidan los logros consolidados por sus predecesores. El diálogo de lo urbano con el entorno, la relación de lo construido con lo vegetal, el saber conjugar lo productivo con lo placentero fueron sin duda logros de su cultura. Tras su marcha, puede afirmarse que la preocupación por el paisaje sufrió un claro retroceso y hay en ello una evidente pérdida cualitativa.

Iniciábamos el texto haciendo referencia a dos elementos básicos que han determinado la morfología de Alpuente: la peña rocosa sobre la que se construyeron sus defensas y la ladera, que una vez aterrazada, sirvió de sustento. No se entiende la Villa de Alpuente sin ellos. Hace tiempo ya que el castillo perdió su utilidad defensiva, pero conscientes de su lugar en la memoria histórica, dedicamos no pocos esfuerzos a su conservación. La misma consideración merecen los huertos. Forman parte también de nuestro paisaje y urge recuperlos. Recuperarlos como espacio vital, histórico y productivo, fuente de ingresos y lugar de esparcimiento. Si a estas alturas del texto, aún duda de la relación que puede guardar esta descripción histórica de jardines y paisajes árabes con nuestro desarrollo, transcriba sus conceptos a la actualidad. Donde lea introducción de especies, laboratorio botánico y huerto productivo piense en los modernos cultivos ecológicos. Donde lea almacenamiento de agua en albercas y su distribución por acequias, entienda uso sostenible de recursos. Donde lea deleite de los sentidos imagine los actuales huertos recuperados para el esparcimiento público. Los árabes reinterpretaron su herencia persa para dar forma a sus jardines. Alpuente tiene hoy en la reinterpretación de la sabiduría y sensilidad árabe con el entorno, una sólida referencia para recuperar su paisaje.

índice toponímico de Alpuente

Todos los nombres de ramblas, aldeas o barrancos de Alpuente recogidos por el Instituto Cartográfico Valenciano ordenados alfabéticamente y referenciados a sus planos 1:10.000

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638(2-1)LOSILLA     638(3-1)ALTO DEL VISO     638(2-2)EL HONTANAR     638(3-2)CUEVARRUZ     638(2-3)BALDOVAR     638(3-3)LA YESA     638(2-4)TITAGUAS     638(3-4)EL CABEZO     666(2-1)BUENA LECHE    666(3-1)AHÍLLAS
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nombre                 mapa 1:10.000 ICV

A

Acueducto Medieval       638(3-3) LA YESA
Aljibe de la Balsa       638(2-4) TITAGUAS
Alpuente       638(3-3) LA YESA
Alpuente       638(3-4) EL CABEZO
Alto de Mejina       638(3-2) CUEVARRUZ
Alto de Sancho       638(3-1) ALTO DEL VISO
Alto de Sancho       638(3-2) CUEVARRUZ
Alto del Viso       638(3-1) ALTO DEL VISO
Alto Tadeo       638(2-3) BALDOVAR
Arroyo de Cuevarruz       638(3-2) CUEVARRUZ

B

Baldovar       638(2-3) BALDOVAR
Ballesteros       638(3-2) CUEVARRUZ
Balsa del tejar       638(2-1) LOSILLA
Barajuelo       638(2-3) BALDOVAR
Barranco de Agua Buena       638(2-2) EL HONTANAR
Barranco de Chinchel       666(2-1) BUENO LECHE
Barranco de Chinchel       666(3-1) AHILLAS
Barranco de Curro       638(2-3) BALDOVAR
Barranco de la Buitrera       638(3-3) LA YESA
Barranco de la Coja       638(2-1) LOSILLA
Barranco de la Hueca       638(3-4) EL CABEZO
Barranco de la Hueca       666(3-1) AHILLAS
Barranco de la Peña de la Zorra       638(2-3) BALDOVAR
Barranco de la Virgen       638(3-2) CUEVARRUZ
Barranco de la Zorra       638(3-3) LA YESA
Barranco de las Cambrillas       638(2-3) BALDOVAR
Barranco de lo Ances       638(2-1) LOSILLA
Barranco de los Pastos       638(3-1) ALTO DEL VISO
Barranco de los Trillos       638(3-1) ALTO DEL VISO
Barranco de los Trillos       638(3-2) CUEVARRUZ
Barranco de Sancho       638(3-1) ALTO DEL VISO
Barranco de Sancho       638(3-2) CUEVARRUZ
Barranco de Vallunquer       638(3-2) CUEVARRUZ
Barranco del Agua Buena       638(2-3) BALDOVAR
Barranco del Lobo       638(3-1) ALTO DEL VISO
Barranco del Lobo       638(3-2) CUEVARRUZ
Barranco del Regajo       638(2-2) EL HONTANAR
Barranco del Reguero       638(2-2) EL HONTANAR
Barranco del Reguero       638(3-2) CUEVARRUZ
Barranco del Reguero       638(2-3) BALDOVAR
Barranco del Reguero       638(3-3) LA YESA
Barranco del Reguero       638(3-4) EL CABEZO
Barranco Fuerte       638(3-4) EL CABEZO
Barranco Hondo       638(2-1) LOSILLA
Benacatázara       638(2-3) BALDOVAR
Berandía       638(3-3) LA YESA

C

Cabezo de la Potra       638(2-2) EL HONTANAR
Cno de Aras de Alpuente a El Collado       638(2-2) EL HONTANAR
Cno de Corcolilla a Vizcota       638(2-2) EL HONTANAR
Camino de Palacio       638(3-2) CUEVARRUZ
Camino de Vallunquer       638(3-2) CUEVARRUZ
Camino de Vizcota a Baldovar       638(2-2) EL HONTANAR
Campo de Abajo       638(2-4) TITAGUAS
Campo de Arriba       638(2-4) TITAGUAS
Cañada Bar de Ibañez       638(3-3) LA YESA
Cañada Caldereta       638(3-2) CUEVARRUZ
Cañada de los Mayorales       638(3-2) CUEVARRUZ
Cañada Judía       638(3-3) LA YESA
Cañada Seca       638(3-3) LA YESA
Cañada Serranos       638(2-4) TITAGUAS
Casas de Arquela       666(3-1) AHILLAS
Casas de la Hoya de Gil Abad       638(2-2) EL HONTANAR
Casas del Boticario       638(3-4) EL CABEZO
Castillo del Poyo       638(2-2) EL HONTANAR
Cerrito Judío       638(3-3) LA YESA
Cerro de Corcolilla       638(3-2) CUEVARRUZ
Cerro Negro       638(2-2) EL HONTANAR
Collado de la Cambra       638(3-2) CUEVARRUZ
Collado de Rodriguez       638(3-1) ALTO DEL VISO
Collado Plano       638(2-1) LOSILLA
Corcolilla       638(3-2) CUEVARRUZ
Corral de la Pastora       638(3-4) EL CABEZO
Corrales de la Ceja       638(2-4) TITAGUAS
Corrales de Mingo       638(2-4) TITAGUAS
Corrales del Boticario       666(3-1) AHILLAS
Cuevarruz       638(3-2) CUEVARRUZ

D
E

El Brollador       638(2-2) EL HONTANAR
El Cabezo       638(3-4) EL CABEZO
El Castellar       638(3-1) ALTO DEL VISO
El Chopo       638(3-3) LA YESA
El Hontanar       638(2-2) EL HONTANAR
El Hontanar       638(3-2) CUEVARRUZ
El Morrón       638(2-3) BALDOVAR
El Pinar Verde       638(2-3) BALDOVAR
El Pino       638(3-3) LA YESA
El Sobaco       638(3-2) CUEVARRUZ
El Tormo       638(2-2) EL HONTANAR
Estrecho de la Muela       638(2-2) EL HONTANAR

F

Fuente de la Canaleta       638(2-2) EL HONTANAR
Fuente de la Canaleta       638(2-3) BALDOVAR
Fuente de los Gamellones       638(3-3) LA YESA
Fuente de los Tornajos       638(2-2) EL HONTANAR
Fuente de Palacio       638(3-2) CUEVARRUZ

G
H

Hontanar       638(2-3) BALDOVAR
Hontanar del Herrero       638(2-3) BALDOVAR
Hoya de Gil Abad       638(2-2) EL HONTANAR
Hoya del Chopo       638(3-3) LA YESA

I
J

Juan Serrana       638(3-2) CUEVARRUZ

K
L

La Almeza       638(3-2) CUEVARRUZ
La Bodega       638(3-4) EL CABEZO
La Buitrera       638(3-4) EL CABEZO
La Canaleja       638(3-2) CUEVARRUZ
La Carrasca       638(2-4) TITAGUAS
La Ceja       638(3-1) ALTO DEL VISO
La Cruz Blanca       638(3-3) LA YESA
La Ecena       638(2-4) TITAGUAS
La Escaleruela       638(3-4) EL CABEZO
La herrada       638(2-2) EL HONTANAR
La Hormiga       666(3-1) AHILLAS
La hortichuela       638(3-4) EL CABEZO
La Hoz       638(3-4) EL CABEZO
La Hueca       666(3-1) AHILLAS
La Loma de Chinchel       666(2-1) BUENO LECHE
La Mejina       638(3-2) CUEVARRUZ
La Moratilla       638(2-2) EL HONTANAR
La Morrinegra       638(3-2) CUEVARRUZ
La Muela       638(2-2) EL HONTANAR
La Muela del Buitre       638(2-2) EL HONTANAR
La Pacheca       638(2-3) BALDOVAR
La Pedriza       638(3-2) CUEVARRUZ
La Pedriza       638(3-3) LA YESA
La Rotura       638(2-4) TITAGUAS
La Sapera       638(2-3) BALDOVAR
La Torre       638(2-1) LOSILLA
La Urraca       638(2-4) TITAGUAS
Las Boqueras       638(2-4) TITAGUAS
Las Boqueras       666(2-1) BUENO LECHE
Las Cambrillas       638(2-3) BALDOVAR
Las Collas       666(3-1) AHILLAS
Las Donzas       638(2-1) LOSILLA
Las Lastras       638(3-2) CUEVARRUZ
Las Peñuelas       638(2-3) BALDOVAR
Las Peñuelas       638(3-3) LA YESA
Las Tejerias       638(2-2) EL HONTANAR
Loma de Buitrino       638(3-2) CUEVARRUZ
Loma de Cabezo Calarizo       638(3-2) CUEVARRUZ
Loma de Cuevarruz       638(3-2) CUEVARRUZ
Loma de la Calera       638(2-1) LOSILLA
Loma de la Lastra de Sancho       638(3-2) CUEVARRUZ
Loma de Las Eras       638(3-3) LA YESA
Loma de San Cristobal       638(3-3) LA YESA
Loma de Santa Cruz       638(3-2) CUEVARRUZ
Loma del Cabezo Calarizo       638(3-1) ALTO DEL VISO
Loma del Mojón       638(3-1) ALTO DEL VISO
Los Aliagares       638(2-4) TITAGUAS
Los Ances       638(2-1) LOSILLA
Los Montecillos       638(3-2) CUEVARRUZ
Los Zangacheros       638(3-4) EL CABEZO
Losilla       638(2-1) LOSILLA

LL

Llano de la Selva       638(3-1) ALTO DEL VISO

M

Masecilla       638(2-3) BALDOVAR
Minas de caolín       638(3-4) EL CABEZO
Mojón Blanco       638(3-1) ALTO DEL VISO
Monperet       638(2-3) BALDOVAR
Muela de Santa Catalina       638(2-2) EL HONTANAR
Muela del Buitre       638(2-1) LOSILLA

N

Noguerillas       638(2-2) EL HONTANAR

Ñ
O

Obispo Hernández o Eras       638(3-3) LA YESA

P

Pedriza del Micero       638(3-3) LA YESA
Peña Blanca       638(2-2) EL HONTANAR
Peña de la Zorra       638(2-3) BALDOVAR
Peña Rubia       638(3-4) EL CABEZO
Plano Arquela       666(2-1) BUENO LECHE
Plano de Arquela       666(3-1) AHILLAS
Plano de Chispas       638(3-2) CUEVARRUZ
Pozo Manso       638(3-2) CUEVARRUZ
Prado de la fuente       638(3-2) CUEVARRUZ
Puntal de los Campillos       638(3-4) EL CABEZO

Q
R

Rambla de Arquela       638(2-2) EL HONTANAR
Rambla de Arquela       638(2-3) BALDOVAR
Rambla de Arquela       638(2-4) TITAGUAS
Rambla de Arquela       638(3-4) EL CABEZO
Rambla de Arquela       666(3-1) AHILLAS
Rambla de las Aguilas       638(3-2) CUEVARRUZ
Rambla del Reguero       638(3-4) EL CABEZO
Rodenal de la Hueca       666(3-1) AHILLAS

S

Santana       638(3-4) EL CABEZO
Solana de Cerro Negro       638(2-2) EL HONTANAR
Solana de las Saletas       638(3-2) CUEVARRUZ
Solana Vizcota       638(2-2) EL HONTANAR

T
U

Umbría del Cebrillo       638(2-1) LOSILLA
Umbría Vizcota       638(2-2) EL HONTANAR

V

Vizcota       638(2-2) EL HONTANAR

X Y Z